Inteligencia Lógico-Matemática
Howard Gardner considera que así como existen diversos problemas
que resolver, también hay tipos de inteligencia. Gardner y su equipo de
trabajo de la Universidad de Harvard han identificado hasta la fecha ocho tipos
de inteligencia, dentro de las cuales está la Inteligencia Lógico-Matemática.
En el desarrollo de la Inteligencia Lógico-Matemática, en los seres humanos
dotados de la misma, el campo de acción mental dentro del proceso de resolución
de los problemas es con frecuencia extraordinariamente rápido, logrando dicha
rapidez que realice de manera simultánea, muchas variables y a la vez crea
diversas hipótesis que va resolviendo y descartando de manera natural.
La persona con esta inteligencia tiene un interés especial por
carreras dentro de las ciencias económicas, tecnología informática, química,
ingeniería, derecho entre otras áreas de no menor importante.
Existe en todos los seres humanos, unos la desarrollan más que
otros, por lo que a través de su motivación es necesario estimular y
desarrollar un poco las características de ella, ya mencionadas.
Según los estudiosos la inteligencia que se analiza, puede ser
estimulada desde el hogar en cinco etapas, que va desde el nacimiento hasta los
ocho años, siendo la primera etapa desde el nacimiento
hasta los ocho meses, en donde se debe estimular la inteligencia lógico
matemático, de la manera siguiente:
– El bebé debe jugar con figuras geométricas y otros objetos con
formas diversas.
– Alternarle los objetos con formas diferentes dentro de sus juegos.
– Presentarle los objetos diferentes y pronunciárselos, para que logre
relacionarlos con su nombre correcto.
En la segunda etapa que comprende de los
ocho meses hasta un año y medio:
– Incentivar al bebé a distinguir e identificar entre mucho y
poco.
– Preséntele figuras de círculos y cuadros, ponerlo a rayar y dibujar,
estimúlelo a imitar, hacer y distinguir estas figuras.
– Contarle en voz alta los números, en su primera decena relacionándolo con
objetos a su alrededor.
La tercera etapa comprende desde un año y
medio hasta los tres años y señala lo siguiente:
– Compararle conceptos matemáticos asociando cantidad y número.
– Trabajarle verbalmente con alternativas del tipo mucho, poco, grande,
pequeño.
– Animarlo a verbalizar su edad y su asociación con el número correspondiente y
su demostración con los dedos y acostumbrarlo a contar aunque confunda el valor
de los números.
La cuarta etapa está ubicada de los tres
hasta los cinco años de edad y se recomienda lo siguiente:
– Ampliarle la comprensión sobre la cantidad y el número de los
objetos relacionándolos con juegos matemáticos.
– Animarlo a que ordene objetos mayores y menores, iniciando con la unidad,
después con los conjuntos y hacerle entender la diferencia entre alto, bajo,
grande, pequeño.
– Ayudarlos a saber e identificar los días de la semana, dejarlos jugar con
juegos de ordenador, con cantidades diferentes y juegos matemáticos.
La quinta y última etapa va de los cinco
hasta los ocho años y sugiere lo siguiente:
– Formularle juegos como de los errores en figuras para que los
distingan y otros retos y Contarle la cantidad de objetos y la distinción de
sus formas.
– Acomodarle objetos dentro de una caja y hacer que distinga y cuente cuantos
caben dentro de ella.
– Enseñarle las horas del reloj, haciéndole representar en dígitos las horas
vistas en relojes análogos. Posterior a esa edad seguir con juegos y
relaciones matemáticas más complejas.
Si al niño se le estimula de manera
temprana, puede desarrollar con mayor facilidad la Inteligencia Lógico-
Matemática, sin tanto esfuerzo, tomándola de manera natural como parte de
su vida. Debe existir concordancia con la estimulación que se recibe en el
hogar y la continuidad que recibe en la educación formal que reciba y esta
última debe ser hasta el nivel superior, de manera continua.
La teoría anterior confirma que la Inteligencia
Lógico-Matemática debe desarrollarse a temprana edad para que en la adultez la
persona no tenga problemas.